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Historia del futbol femenil, la conquista de las canchas

Las adversidades impuestas por los directivos en diferentes países pusieron en pausa la presencia de las mujeres en el futbol femenil, pero no las detuvieron y estas defendieron sus derechos hasta que se levantó la prohibición impuesta por la Asociación Inglesa de Futbol (FA, por sus siglas en inglés).

En 1970, se creó la Federación Internacional de Futbol Femenino (FIFF), organismo que organizó la primera Copa del Mundo, aunque ni el torneo, ni la organización fueron reconocidos por la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA).

Ese mismo año, la competencia se llevó a cabo en Italia con siete participantes y Dinamarca se coronó; sin embargo, hay pocos registros sobre lo acontecido y normalmente no es tomado en cuenta como parte de la historia.

Un año después y debido a que recibió la recomendación de incluir a las féminas en el balompié, la FA eliminó la prohibición impuesta 50 años atrás para dar pie al primer encuentro internacional entre selecciones femeniles avalado por la FIFA.

Francia y Países Bajos se enfrentaron el 17 de abril de 1971 en el estadio Auguste Damatte, al que asistieron cerca de mil aficionados que presenciaron la victoria de la escuadra gala por 4-0 con triplete de la mediocampista Jocelyne Ratignier.

Algunas de las futbolistas francesas revelaron más adelante que después del compromiso fueron notificadas sobre la relevancia del mismo, ya que sirvió para clasificar al segundo Mundial femenil no oficial que se disputó en agosto de ese año en territorio mexicano.

Durante el torneo, un pletórico Estadio Azteca recibió a miles de aficionados atraídos por el espectáculo meses después de haber presenciado la Copa del Mundo Varonil y el impulso fue tan grande que la Selección Nacional de México llegó a la final, pero perdió ante Dinamarca, que revalidó su título con marcador de 3-0.

Sin embargo, tuvieron que pasar 20 años para que se disputara el primer Campeonato del Mundo femenil organizado por la FIFA, que tuvo a China como sede y los partidos duraban 80 minutos; la competencia se llevó a cabo del 16 al 30 de noviembre con 12 selecciones y significó el nacimiento de la principal potencia en el futbol femenil, que se quedó con el campeonato: Estados Unidos.

El equipo de “las barras y las estrellas” venció a Noruega en la final, pero antes dejó en el camino a conjuntos fuertes como Alemania, Japón y Suecia; aquel combinado estaba conformado por figuras como Mia Hamm, considerada una de las mejores futbolistas de todos los tiempos.

La segunda Copa del Mundo, en 1995 se disputó en Suecia, nuevamente participaron 12 escuadras y se coronó Noruega, pero había una motivación mayor ya que el año siguiente se llevarían a cabo los Juegos Olímpicos de Atlanta y con ellos, el primer torneo olímpico de futbol femenil.

La decisión del Comité Olímpico Internacional (COI) tuvo gran respuesta, miles de aficionados se dieron cita en los estadios y sólo a la final asistieron 76 mil 489 personas; las estadounidenses se quedaron con la medalla de oro, las chinas con la plata y las noruegas con el bronce tras vencer a Brasil.

Con el pasar de los años, creció el interés en el balompié femenil, varios países crearon sus propias ligas y los Mundiales y justas olímpicas siguieron su curso, así que se abrió una puerta importante en el Viejo Continente.

En 2001, el Comité Ejecutivo de la UEFA anunció la creación de su Copa femenil, que ocho años después cambió de nombre a la UEFA Champions League femenil, para proyectar aún más el talento de las jugadoras.

La primera temporada contó con 33 equipos, un representante de cada federación europea, por lo que hubo una eliminatoria para que 32 clubes disputaran después una fase de grupos; el primer encuentro lo jugaron el Nogometno Društvo Ilirija de Eslovenia y el Fotbal Club Codru-Stimold Chisinau de Moldavia, que avanzó con global de 18-0.

La fase de grupos transcurrió con éxito y destacaron los equipos de las federaciones más fuertes como Alemania, Francia, Inglaterra, Suecia, Dinamarca y Noruega, que avanzaron a la ronda final.

Frankfurt, el representante alemán, campeonó en su estadio al vencer al Umeå Idrottsklubb de Suecia; el compromiso tuvo más de 12 mil asistentes en la tribuna y Gerhard Aigner, presidente ejecutivo de la UEFA, aseguró que se trató de un éxito sin precedentes.

No obstante, el cambio de nombre se realizó en 2009 después de una reunión en la que se acordó que se buscaría conseguir mayor impacto con la competencia; por ello, también aumentó el número de participantes a 61 y el primer campeón bajo ese formato fue el Turbine Potsdam de Alemania.

Mientras el torneo europeo despegaba, la selección de Estados Unidos dominó el plano internacional con medallas de oro en los Juegos Olímpicos y pesar de caer en un bache en los Mundiales, se encaminó a convertirse en el mejor equipo del mundo.

Durante la década siguiente las estadounidenses se encontraron con diversos obstáculos deportivos, pero la Copa del Mundo Francia 2019 les permitió tener los reflectores por los que se luchó desde el siglo anterior.

El torneo tuvo un crecimiento impresionante a comparación de todos los anteriores, de acuerdo con el informe de la FIFA, hubo un millón 131 mil 312 asistentes a todos los compromisos, es decir, se promedió 70 por ciento de ocupación en los estadios y 11 partidos lograron el lleno.

Los 24 participantes mostraron aumento en su nivel futbolístico; sin embargo, el Team USA arrasó al ganar sus siete partidos, golearon 13-0 a Tailandia en fase de grupos y eliminaron en fase directa a España, Francia e Inglaterra.

El equipo de las barras y las estrellas ganó su cuarto Mundial después de enfrentarse a Países Bajos en la gran final, que terminó con marcador de 2-0, pero el legado de esta generación va más allá de los trofeos y los récords que establecieron.

Megan Rapinoe, Alex Morgan, Rose Lavelle, Julie Ertz y Tobin Heath son sólo algunas de las figuras de la escuadra que conquistó al mundo entero, aunque desde hace un año, pelean legalmente contra la federación estadounidense por discriminación y equidad en los salarios.

El éxito de Estados Unidos representa el de las mujeres, desde las que jugaban en las fábricas hasta las que ahora pueden entrenar y llamarse profesionales; aún así, la lucha no termina ahí, faltan espacios en muchos países, igualdad de sueldos y que desaparezcan actitudes como el machismo en la cancha o las tribunas.

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