Ana Martínez Figueroa es estudiante de Biología en la Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y acaba de recibir una noticia que podría cambiar el rumbo de su carrera científica: fue invitada a participar en el Congreso Internacional de Liquenología que se llevará a cabo en Italia del 26 al 31 de julio en Trieste, Italia. Esta es una oportunidad extraordinaria para ampliar su formación académica y fortalecer sus conocimientos en un campo altamente especializado.
Sin embargo, Ana, al igual que muchas jóvenes científicas en México, enfrenta un obstáculo que no tiene que ver con su capacidad intelectual o su dedicación académica, sino con sus recursos económicos.
Aunque cuenta con el pase para este congreso, no tiene los fondos suficientes para cubrir los gastos del viaje, incluyendo boletos de avión y hospedaje, por lo que ha lanzado una campaña de recaudación llamada “Viaje a congreso” para hacer realidad este sueño.
«Agradecería profundamente cualquier apoyo que puedan brindarme, prometo aprovechar al máximo esta oportunidad y además de compartir lo aprendido», expresa Ana, quien representa a miles de mujeres jóvenes en México que buscan abrirse camino en las ciencias.
Una fecha para reflexionar sobre las barreras
La historia de Ana cobra especial relevancia a pocos días de celebrarse el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que se conmemora cada 11 de febrero. Esta fecha fue declarada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 22 de diciembre de 2015, en reconocimiento al papel clave que desempeñan las mujeres en la comunidad científica y la tecnología.
La creación de este día internacional no fue arbitraria. Responde a una necesidad urgente de visibilizar y combatir las barreras que enfrentan las mujeres y las niñas para acceder y participar plenamente en la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés).
La historia de Ana es una oportunidad para participar en la eliminación de las barreras económicas, sociales y culturales que impiden que mujeres talentosas como ella desarrollar todo su potencial científico.
La liquenología: un campo especializado
El congreso al que Ana fue invitada se centra en la liquenología, el estudio científico de los líquenes. Estos organismos, resultado de la simbiosis entre hongos y algas o cianobacterias, son cruciales para la investigación ambiental, ya que funcionan como bioindicadores de la calidad del aire y el cambio climático, de acuerdo con el Instituto de Ecología (Inecol).
Asistir a un congreso internacional de esta naturaleza representa una oportunidad única para una estudiante de biología: la posibilidad de conocer a investigadores líderes en el campo, aprender sobre los últimos avances científicos, presentar investigaciones y establecer redes de colaboración que pueden definir el resto de su carrera académica.
Ana ha prometido no solo aprovechar al máximo esta oportunidad, sino también compartir lo aprendido con su comunidad académica al regresar. Este compromiso con la difusión del conocimiento multiplica el valor de cualquier apoyo que reciba, ya que beneficiará no solo su formación personal, sino también a futuras generaciones de estudiantes en la BUAP.
En el espíritu del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, apoyar a Ana es apoyar el principio de que el talento científico no debe estar limitado por el género ni por los recursos económicos.
Conoce su causa y súmate a través de este enlace: https://gofund.me/1f816a466

