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Maestro Raúl Gómez, presidente del Instituto de Ciencias y Humanidades (izq) con el Doctor Luis Miguel Martínez Anzures, presidente del INAP

Redefinir los alcances de la Administración Pública

Durante su ponencia de ingreso al Instituto Mexicano de Ciencias y Humanidades A.C., Luis Miguel Martínez Anzures, presidente del Instituto Nacional de Administración Pública, afirmó que los desafíos contemporáneos exigen nuevos marcos conceptuales y prácticos para que el Estado responda de manera efectiva y legítima a las necesidades de la población.

Martínez Anzures explicó que el quehacer de la administración pública puede comprenderse desde tres ejes fundamentales: axiología, tecnología y gestión pública.

Sostuvo que la ética pública constituye el fundamento de la legitimidad institucional, pues orienta la conducta de los servidores públicos frente a los dilemas morales de su práctica cotidiana. En paralelo, señaló que la bioética y la tecnología obligan al Estado a regular, adoptar e implementar innovaciones de manera responsable, garantizando derechos fundamentales y justicia social.

Respecto a las instituciones y la gestión pública, el también académico destacó que su estudio permite entender la complejidad del aparato estatal y sus procesos de transformación. Recordó que los valores funcionan como brújulas que guían el comportamiento humano y estructuran la convivencia social, con implicaciones directas en todas las áreas de la administración pública, puente entre sociedad y Estado.

Reconocido por su trayectoria académica y gubernamental, y autor de once libros —entre ellos Redefiniendo los alcances de la administración pública—, Martínez Anzures subrayó que la tecnología, por sí sola, no resuelve los problemas sociales. Su acelerado desarrollo, dijo, genera capacidades de transformación inéditas que exigen marcos normativos y reflexivos adecuados.

Añadió que las instituciones no son simples estructuras democráticas o administrativas, sino arreglos sociales que condensan valores, normas, procedimientos y expectativas compartidas. En este sentido, la gestión de las tensiones sociales es una de las tareas más delicadas que enfrentan las democracias contemporáneas.

Por ello, afirmó, la eficiencia institucional no puede medirse únicamente en términos económicos, sino en su capacidad para generar confianza, promover cooperación, garantizar derechos y adaptarse a los cambios sociales sin perder su esencia normativa.

Al responder a la ponencia, Eber Omar Betanzos Torres, titular de la Unidad Técnica de la Auditoría Superior de la Federación, propuso que el cambio de paradigma planteado por Martínez Anzures implique reconocer que la gestión pública contemporánea debe ser:

Híbrida, combinando eficiencia instrumental con una orientación valorativa explícita, hacia un perfil humanista de la administración pública.

Abierta y colaborativa, superando la burocracia jerárquica para avanzar hacia modelos de co-creación con la sociedad civil.

Resiliente y adaptativa, capaz de enfrentar crisis climáticas, sanitarias y digitales sin sacrificar derechos ni dignidad.

Betanzos añadió que, en México, este cambio requiere fortalecer instituciones que hoy enfrentan desafíos de legitimidad: un servicio civil de carrera con énfasis ético, transparencia radical en el uso de datos y algoritmos, y una teoría del Estado que incorpore la noción de un Estado garante de derechos en entornos tecnocientíficos.